Basura Espacial- Orbital Debris

Baikonur, Kazajstán

El 9 de julio de 2002 fue descubierto el asteroide 2002 NT7, con escasísima probabilidad de impacto sobre la Tierra, pero las informaciones iniciales decían lo contrario. Del alarmismo se pasó a la calma y hoy se sabe que prácticamente la probabilidad de encuentro con nuestro planeta es nula.

El 19 de julio de 2005 perdió su designación provisional, 2002 NT7, y adquirió su número permanente 99942, siendo bautizado como Apophis.


El 13 de abril de 2029 Apophis pasará a unos 36 000 km de la Tierra, tan cerca que será visible a simple vista como un punto en movimiento parecido a una estrella con una magnitud de 3,3. Los astrónomos estiman que la roca espacial mide unos 320 metros de diámetro, posee una masa de 46 millones toneladas y tiene un poder de impacto equivalente a 850 millones de toneladas de TNT, 60 000 bombas atómicas tipo Hiroshima. (Leer + )

Si bien Apophis no chocará con la Tierra, el asteroide no será el mismo después del encuentro cercano, en 2029; de manera que se espera que sí pueda reencontrarse con nuestro planeta en 2036, lo que ha dado lugar a especulaciones, de nuevo, sobre la conveniencia de ‘intervenir’ sobre él , modificando su velocidad, lo que nos ‘salvaría’ de 7 años de incertidumbre.

Quizá por este motivo, o porque había llegado el momento de ocuparnos de los objetos que pueden impactar con la Tierra, acaba de conocerse el informe 2006/Near-Earth Object Survey and Deflection Study , en él podréis encontrar todo lo que hasta este momento se sabe de Apophis y otros asteroides.

Tunguska 1929, a 5 kilómetros del impacto

‘A las 7.15 de la mañana del 30 de junio de 1908, una inmensa bola de fuego azulada, tan o más brillante que el Sol, atravesó como un rayo el cielo de Siberia. Y en cuestión de segundos, estalló en el aire, a seis mil metros de altura por encima del valle del río Tunguska. La explosión fue tan tremenda, que arrasó más de dos mil kilómetros cuadrados de bosque siberiano. Y se escucho a cientos de kilómetros de distancia. Se desataron terribles incendios que aniquilaron a la mayor parte de los animales del lugar. Afortunadamente, los testigos humanos más cercanos, fueron algunos pastores nómades que acampaban a unas prudentes decenas de kilómetros. Sin dudas, el extraño episodio de Tunguska fue el fenómeno natural más destructivo de los últimos milenios.

En 1977 los soviéticos confirmaron que el terreno de Tunguska contenía ciertas partículas de naturaleza muy similar a las de los meteoritos más comunes: las contritas carbonáceas. Y volvieron a decantarse por la hipótesis de un cometa, con alta presencia de estos materiales.

Unos cuantos años más tarde, en 1993, el norteamericano Christopher Chyba y sus colegas se inclinaron por la hipótesis de un pequeño y frágil asteroide rocoso. Y hasta arriesgaron su tamaño y peso: de 30 a 50 metros, y entre 50 y 100 mil toneladas.

Otro dato de relevancia fue la intensidad y la ubicación exacta del estallido, deducida a partir del meticuloso estudio de la orientación de los árboles derribados: la explosión tuvo una fuerza de 15 a 30 megatones, cientos de bombas de Hiroshima.( Leer + )

21 de enero 2001, Arabia Saudí

La cuestión es que nos preocupamos de un futurible encuentro con ‘asteroides’, y nos despreocupamos de asuntos más cotidianos, la basura que hemos creado con la ‘conquista del espacio exterior’ y la nueva ‘era de la telecomunicación’.
Desde el lanzamiento del primer satélite artificial, Sputnik, en 1957 se han realizado unos 4.800 lanzamientos que han dado lugar a más de 26.000 objetos catalogados, de los cuales aproximadamente un tercio todavía está en órbita alrededor de la Tierra , unas 4.500 toneladas de metal sobre nuestras cabezas.

El resto más antiguo aún en órbita es el segundo satélite estadounidense, el Vanguard I, lanzado el 17 de marzo de 1958.

Los objetos en órbita son aparatos o satélites no operativos, piezas de maquinaria liberadas durante operaciones, fragmentos de los más de 160 satélites y fases de cohetes que han sido destruidos en órbita. Sólo un 5 % de los objetos son satélites operativos.
Hay una población estimada de más de 110.000 fragmentos con un diámetro de 1 a 10 cm y decenas de millones de partículas aún menores.
La mayor parte de la basura espacial se sitúa, obviamente, en
las bandas de altitud más útiles :

LEO (Low Earth Orbit), 2.000 km sobre la superficie terrestre

GEO(Geostationary Earth Orbit ) a una altura de 35.788 ± 300 km.

GTO (Geostationary Transfer Orbit)

En promedio, la velocidad relativa entre objetos situados en LEO es de 10 km/s ,de forma que un objeto de 80 gramos tiene una energía cinética equivalente a la explosión de 1 kg de TNT, suficiente para destruir completamente un satélite de 500 kg en caso de colisión.
Dada la actual población de objetos en órbita, la probabilidad de una colisión no es despreciable.

El cambio de órbita del mini satélite militar francés CERISE, en julio de 1996, se debió al choque con un fragmento fuera de control de un cohete Ariane que había estallado 10 años antes y que chocó con el brazo de control de altitud de CERISE , a casi 15 km por segundo.

Se calcula que la probabilidad de que dos objetos de más de 10 cm de diámetro choquen en la banda de 800 a 1000 km de altura es de 1/100 por año, de forma que hay una probabilidad de más del 50 % de que haya una colisión de estas características en los próximos 10 ó 15 años.

22 de enero 1997 ,Texas

La probabilidad de que el choque con un objeto de 1 a 10 cm de diámetro haya causado alguna de las destrucciones de satélites que han tenido lugar en esta banda es del 40-70 % .
Además, el elevado flujo de objetos en LEO puede dar lugar a efectos de cascada si el ritmo de creación de fragmentos por colisiones es mayor que el de reentrada en la atmósfera terrestre.
Globalmente, la probabilidad de colisión entre dos de los 700 objetos con un tamaño superior a 1 m ,que se encuentran en la órbita geoestacionaria , es de 1/500 por año.

Hoy en día, la única forma efectiva de que disminuya la población de objetos en órbita es el frenado por fricción con la atmósfera terrestre, que provoca que algunos fragmentos abandonen su órbita e inicien un movimiento de caída en espiral hacia la superficie de nuestro planeta.

Afortunadamente, la inmensa mayoría de los fragmentos de basura espacial que abandonan su órbita se calientan tanto por la fricción con la atmósfera que se evaporan completamente antes de llegar a la superficie. Sin embargo, este mecanismo es poco eficiente para alturas mayores que unos 1000 km, debido a la baja densidad de la atmósfera por encima de este nivel, donde los objetos pueden permanecer en órbita desde varias décadas hasta millones de años.

El estado de nuestra atmosfera no es siempre el mismo, sino que varía siguiendo el ciclo de actividad solar. Durante los máximos de actividad solar, el flujo de radiación de nuestra estrella es ligeramente superior al habitual, lo que produce una expansión de la atmósfera terrestre. Este fenómeno causa que la basura espacial sufra una mayor fricción con la atmósfera, y por tanto se vea más frenada, con lo que se observa un descenso del orden del 10 % en el número de fragmentos en órbita.
La última vez que tuvo lugar este fenómeno fue entre los años 1979 y 1990, cuando el número de objetos censados pasó de unos 7.300 a unos 6.700. Durante este periodo de máxima actividad solar, un promedio de 3 objetos catalogados fueron deorbitados cada día , limpiando el espacio alrededor de nuestro planeta de más de 560 toneladas de metal en un sólo año.

Las estaciones espaciales Skylab y Salyut 7 se contaron entre las víctimas de los máximos de actividad solar .Estas reentradas en la atmósfera, coincidan o no con los máximos de actividad solar, conllevan un evidente peligro cuando los objetos son demasiado grandes como para volatilizarse por completo. Por ejemplo, el Skylab, que entró sin control en la atmósfera en julio de 1979, dispersando unas 20 toneladas de residuos por el Océano Índico y Australia.

22 de enero 1997,Georgetown, Texas

Otro caso destacable tuvo lugar en marzo de 1997, cuando un depósito de cohete Delta, de 225 kg de peso, se estrelló a 50 metros de una granja de Texas.

Conocer con la precisión suficiente el momento y lugar en que va a caer un fragmento de basura espacial es, hoy por hoy, imposible. Aunque se vigile su trayectoria, diez días antes del impacto contra la Tierra sólo se consigue una precisión de 24 horas. Y un error de 5 minutos en la hora de reentrada se traduce en un error del lugar de impacto de 2.000 km. (Leer + )

El caso más reciente de ‘creación’ de basura espacial, enero de 2007, fue provocada por China, al destruir un satélite metereológico, que dejó dispersos unos mil trozos orbitando.

Rusia, pionera en el mantenimiento de una estación espacial, asombró al mundo cuando propuso el reingreso de la estación MIR, de manera controlada:

#1986.El primer módulo de la Mir, de 20,4 toneladas, fue puesto en órbita en febrero de 1986. Lanzado semanas después del fatal accidente del transbordador espacial estadounidense Challenger, la por entonces URSS festejó con bombos y platillos su nueva empresa, con el anuncio de la primera parte de una ciudad que “crecería para albergar decenas de cosmonautas”.
El módulo principal estaba equipado con dos pequeños camarotes, cada uno con una ventana. El diseño era similar al de la estación Salyut 7, con una importante excepción: la Mir podría adosar módulos adicionales en su exterior. En otras palabras, podía ampliarse. Leonid Kizim y Vladimir Solovyou, los primeros tripulantes de la estación, marcaron un hito histórico cuando viajaron entre la Mir y la aún en órbita Salyut 7, donde permanecieron durante dos meses. Se trató de la primera travesía entre dos estaciones espaciales.
Más tarde, casi se produjo una tragedia cuando una nave Soyuz de transporte de personas tuvo una falla técnica. Finalmente, los cosmonautas pudieron regresar a tierra.

#2001.La Mir celebró sus 15 años en el espacio, 10 años más de lo planeado en un principio. Su caída tuvo lugar en las primeras horas del 23 de marzo de 2001.
Aunque la estación era mucho más grande que ninguna otra que haya retornado a la Tierra, la operación de reingreso controlado transcurrió sin inconvenientes.
La mayor parte de la estación de 135 toneladas se quemó y desintegró durante su pasaje por la atmósfera, y los restos de los módulos más grandes cayeron sobre el Pacífico sur, donde suelen descender las naves espaciales rusas.

Historia de la estación espacial MIR 1986/2001

Baikonur, Kazajstán

Un caso especial , el de Rusia, tras el fin de la URSS, Kazajstán se independizó, pero Rusia ha continuado usando las instalaciones en régimen de alquiler. El último acuerdo está en vigor hasta el año 2050. La ciudad que rodea estas instalaciones tiene dos aeropuertos y está habitada por 70.000 personas. Desde ‘Baikonur’, Rusia realiza hoy el 70% de los lanzamientos de su programa espacial y hasta el 80% de los contratos para situar en órbita satélites de otros países.
Baikonur está en medio de un desierto. Vive poca gente, pero hay personas en estas zonas que, cada vez que se lanza un cohete, temen que algún fragmento acabe desplomándose sobre el tejado de sus casas. (Leer + )

Algunas de las fotos tomadas por el fotógrafo noruego Jonas Bendiksen :

En el año 1995 se publicó un estudio sobre los objetos ‘basura’ , Orbital Debris 1995, desde entonces la NASA edita informes trimestrales que podéis consultar, Orbital Debris Quarterly News, sobre la basura espacial.

Orbital Debris Program Office

Orbital Debris Photo Gallery

Japan Aerospace Exploration Agency

NASA

International Space Station

estaciónespacial.com (situación ISS)

Agencia Espacial Europea (ESA)

Cielosur

Serie japonesa: P L A N E T E S プ ラ ネ テ ス

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Lejía de Roble

– Mamá, cuando supiste que habían inventado una máquina que lavaba, qué pensaste?

– Que era imposible, no podía entender que una máquina pudiera dejar la ropa tan limpia como nosotras, con todo el trabajo que nos pasábamos lavando a mano!.

– Es verdad, doy fe de que éramos unos hijos un poco ‘trastes’, nos lo pasábamos muy bien retozando por las escombreras de carbón de los ‘Cuarteles de Santa Bárbara’ y luego tú dejabas la ropa increíblemente blanca. Pero teníais el río a 20 metros de la casa, y cuando no era el río era el lavadero. Eso era una gran suerte.

– Bueno, el río Aller lo compartíamos con los mineros de Bustiello que también lavaban el carbón, así que teníamos que esperar a que ellos acabaran su faena y el río volviera a tener el agua limpia para lavar nosotras, pero sí que estaba bien tener el río cerca.

– Recuerdo que un día me contaste que para que la ropa quedara tan blanca, puesto que no había lejía, vosotras teníais un truco especial.

– Era con cenizas de roble. En aquella época cocíamos el pan en hornos de piedra y se quemaba madera de roble. Las cenizas se recogían y se guardaban en un saco de arpillera. La ropa que estaba lavada y enjabonada la doblábamos y la metíamos en un barreño, todo muy bien doblado. Luego se colocaba el saco de ceniza encima de la ropa lavada y vertíamos agua muy caliente sobre el saco, que dejaba pasar a través de él el agua colada por los agujeros. Ese líquido que salía hacía el efecto de la lejía de hoy. Después el agua se guardaba para otros usos de limpieza.

– Increíble, sin saberlo hacíais lejía!. Pues te hicieron una fotografía donde se te ve lavando en Bustiello. Mírala.

– Sí, sí…soy la de la izquierda.

– Y esta otra fotografía, es una estampa preciosa. Qué tiempos!.

– Sí, mejor usar la lavadora, mucho mejor. Aunque nos lo pasábamos bien, eran demasiadas penurias.

– Yo recuerdo que aunque era muy pequeñita te acompañaba al río, tenía mi piedra y mi cajita de madera para arrodillarme, era un juego pero supongo que algo te ayudaba, ¿no?.

– Sí, hay un dicho popular: ‘el trabajo de un niño es poco pero el que no lo aproveche es un loco’.

– Guardo preciosos recuerdos de Bustiello y del río Aller.

“En Alemania, la ropa se limpiaba, aún en la Edad Media, casi exclusivamente con lejía de cenizas de madera. Raramente se empleaba el jabón importado de Italia y Francia.” Leer Historia del jabón

“En 1789, el químico francés Claude Louis Berthollet (1748-1822) sintetizó un nuevo compuesto con propiedades desinfectantes y blanqueantes que denominó ‘eau de javel’ (agua de javel). Se trataba del hipoclorito de sodio, lejía. Ésta empezó a utilizarse en la industria textil, para blanquear los tejidos de algodón.”

Bustiello, paternalismo industrial del marqués de Comillas

página en Facebook Bustiello, Poblado Minero de Asturias (puedes publicar en el muro)

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S a R G a D e L o S: Luis Seoane e Isaac Díaz Pardo


Antonio Raimundo Ibáñez, nació en la aldea de Ferreirela (Santa Eulalia de Oscos) en el año 1749.
Nació en el seno de una familia ‘hidalga’ con escasos recursos y llegó a convertirse en un poderoso empresario. Al ser su padre escribano, debió de recibir su formación en la propia casa familiar, para pasar después a educarse en el cercano monasterio de Vilanova de Oscos. Posiblemente la debilidad económica de su familia le impidió cursar estudios y motivó que entrase a trabajar en la Casa Guimarán en Ribadeo.
Al morir el dueño de la casa, Raimundo Ibáñez fue nombrado administrador de la misma. Comenzó entonces la escalada de negocios que provocará su ascenso económico y social. Comercia con aceite, vino, aguardiente, hierro y lino, llegando incluso a hacerse armador de buques para controlar el transporte de mercancías. A partir de 1780 los negocios crecen aun más al conseguir la licencia para comerciar con las Indias.

El aumento de la experiencia y el capital lo llevan a emprender nuevas iniciativas comerciales e industriales con otros empresarios. Su carrera empresarial culmina con la construcción, entre 1791 y 1806, del complejo industrial de Sargadelos, a pesar de la oposición de la nobleza y el clero. En él instalará primero una herrería y una fábrica de fundición de hierro, una siderurgia integral dedicada a la producción de material bélico… y más tarde una fábrica de loza de concepción moderna, apoyada en la excelente calidad de los caolines (arcillas blancas muy puras) de la zona.

Ibáñez aparece en este tiempo como un incipiente capitalista en competencia con los viejos poderes y deseoso del control de los campesinos. Esta situación provocaría una fuerte conflictividad social en sus fábricas, que desembocó en 1798 en una gran revuelta. A partir de este suceso comenzará el declive de Ibáñez.
Con el estallido de la Guerra de la Independencia en 1808, Ibáñez formó parte de la Junta de Ribadeo. Ésta, tras acoso del ejército francés a la villa, aceptó las condiciones de los invasores franceses. El pueblo vio en ello un acto de traición y los miembros de la Junta tuvieron que ocultarse.

A Antonio Raimundo Ibáñez se le consideraba ‘afrancesado’ por ser amigo de Godoy, fue interceptado el 2 de febrero de 1809 al huir de Ribadeo y asesinado en oscuras circunstancias. Los poderes tradicionales de la nobleza y el clero hicieron resistencia a la modernidad de sus proyectos y posiblemente hayan sido también los maquinadores de su trágica muerte.

Aunque fue y es comúnmente conocido por el marqués de Sargadelos, lo cierto es que tal título, estaba tramitándose en 1808, y no llegó a expedirse con todos los requisitos debido a los cambios políticos que trajo el motín de Aranjuez y, meses más tarde, la guerra de la Independencia. Tomado de VivirAsturias.com


Historia de Sargadelos, según Isaac Díaz Pardo:
“A partir do peche das fábricas de Sargadelos no 1875, apareceu unha nostalxia por aquela empresa que gardaba o alento e prestixio dun pasado industrial que ía ser recollido por historiadores.
Na segunda década do século XX, un artista como Bello Piñeiro escribe a primeira historia da Cerámica de Sargadelos, e recolle e poetiza a nostalxia por aquela empresa.
Aínda non pasaran 100 anos do peche das Fábricas de Sargadelos, cando a sorte que padecía Galiza empezou a preocupar a un grupo de intelectuais galegos exiliados na República Arxentina e así xurdiu a idea de recuperar memoria histórica, pois factores coma o tempo que pasa e a inclemencia e a impiedade dos homes tíñana agochada. Neste grupo estaban Rafael Dieste, Lorenzo Varela, Luís Seoane, Antonio Baltar, Blanco Amor, Núñez Búa, Arturo Cuadrado, Laxeiro, Ramón de Valenzuela… entre os galegos, mais había outros que non sendo galegos se interesaban polos temas que nos preocupaban. Eu estaba polo medio de informador do que acontecía na terra, pois era un emigrante intermitente que en 13 anos crucei 30 veces o Atlántico”.


“No ano 63, coas ideas recollidas, Luis Seoane e mais eu acordamos crear o Laboratorio de Formas(doc.) , ao que logo se sumaría na Galiza o arquitecto Andrés Fernández-Albalat, subscribindo un documento de intencións. Xa entón tiñamos unha boa información das preocupacións que prevalecían na Europa na primeira metade do século XX, alentadas polas ideas revolucionarias que se desenvolveran no século XIX que ían cambiar as artes e as letras, a economía e a sociedade: o que hoxe coñecemos como os movementos das vangardas históricas. Mais o Laboratorio de Formas tiña unha filosofía: se as formas son unha linguaxe interesa como en toda linguaxe coñecer o étimo das palabras. Luis Seoane, ao falar da configuración ten avogado “por un deseño que recolla as características de cada país”, e as do noso chegaban a nós a través das grandes frustracións que nos condicionaron. Así, nese programa de recuperación da memoria histórica estaba a recuperación da obra e da documentación do movemento renovador da arte galega a partir de Castelao; a recuperación posible do espoliado Seminario de Estudos galegos; a recuperación de Sargadelos como a empresa industrial de máis alento e prestixio do noso pasado, unha editorial que recollera as vicisitudes históricas da contenda civil do século XX e a do exilio, dotando as institucións dos Laboratorios e dos Centros de Investigación que requirían. Dalgunha maneira este proxecto puido ter algunha realidade: a que fica á vista, unha realidade sempre estorbada polo mercantilismo e o egoísmo destes seres que pululan, que deforman a visión das cousas pois para realizar, para deseñar, para configurar este proxecto, non abonda só con saber escribir ou debuxar, senón que hai que ter na visión de futuro o amor a Galiza e o compromiso coas causas xustas que tiveron estas xentes que serviron de inspiración ao Laboratorio de Formas e que sacrificaron toda a súa vida no desterro antes de colaborar coa súa presenza ou co seu silencio na sorte abafada que padeceu o noso pobo, Galiza”. Tomado de SARGADELOS, un patrimonio transmitido, Isaac Díaz Pardo.

Vídeo documental: La memoria histórica de Isaac Díaz Pardo


Será en el año 1947 cuando una pequeña empresa retoma la fabricación de cerámica en O Castro de Samoedo (Sada, A Coruña) aprovechando la excelente calidad del caolín de Sargadelos (Cervo-Burela, Lugo- vista aérea mina de caolín). Se constituye la sociedad ‘Fábrica de Cerámica do Castro’, en 1952, en la que participa Isaac Díaz Pardo. En 1955, el interés suscitado por las experiencias de O Castro permitió la creación de una proyección suya en la República Argentina, a 100 kilómetros de Buenos Aires, donde se montó la ‘Fábrica de Porcelanas La Magdalena’, que mantuvo el proceso productivo durante más de treinta años, hasta que las coyunturas económicas argentinas hicieron que ‘La Magdalena’ dejase de interesar a Cerámicas do Castro. El proyecto en Argentina, también sirvió para interesar a los intelectuales gallegos exiliados desde el final de la Guerra Civil española, que querían trabajar para la recuperación económica y cultural de Galicia.

En 1963 fue cuando Cerámicas do Castro suscribió un convenio con el Laboratorio de Formas para la creación de la cerámica de Sargadelos, la creación del Museo Carlos Maside (1970), Ediciós do Castro (1963), Seminario de Sargadelos (1972), empresas de comunicación como el Instituto Galego de Información (1977), eran instituciones ideadas para trabajar en la recuperación de la memoria histórica de Galicia. Leer más en: Historia de Sargadelos

Esta empresa de cerámica, pasa por momentos difíciles. Su futuro prometedor, como vehículo cultural y empresarial de Galicia, se tornó en “nido de serpientes“, cuando parte de la directiva decidió destituir a Isaac Díaz Pardo e hijos, apartándoles de la empresa. Esta singular actuación hubo de ser investigada, para lo que se creó unaComisión’ que tratará de esclarecer lo acontecido:

“A Comisión Sargadelos nace co propósito de documentar, estudar e divulgar as circunstancias polas que un grupo de socios, colaboradores íntimos e de toda confianza de Isaac Díaz Pardo, o traizoan nos primeiros meses de 2006, expulsándoo das empresas que el creou, ampliou, expandiu e dirixiu durante máis de cincuenta anos, negándolle o acceso ás súas instalacións (nalgúns casos cambiando as pechaduras), a información económica semanal ou mensual, así como o desmantelamento da infraestrutura cultural e o abandono da filosofía de servicio a Galicia que posuía o grupo Sargadelos (museos, editoriais, imprenta, bibliotecas, centros de documentación e investigación…), filosofía que foi a que caracterizou ás empresas fundadas por Díaz Pardo neste medio século de intenso compromiso con Galicia”…” O cerebro da felonía é Santiago Sineiro García, apoderado de Díaz Pardo dende os primeiros anos setenta e colaborador íntimo del, xa que levaba a xestión legal de todas as sociedades do Grupo Sargadelos, así como a súa política comercial e a administratación dalgunhas das súas empresas”… ” Os outros tres acólitos que están na “operación de derribo” de Díaz Pardo son tres membros da familia Vazquez Freire, vinculados a Cerámicas do Castro S.L.: José Luis Vázquez Freire, o seu fillo José Luis Vázquez Montero e o seu sobriño Ángel Vázquez Mosquera. O primeiro, é socio de Cerámicas do Castro dende os anos cincuenta, cando ao marchar Isaac á Arxentina, a montar a fábrica Porcelanas de Magdalena, regaloulle case un 10% do accionariado”.


MINISTERIO DE JUSTICIA (BOE 11 de 13/1/2004)…
RESOLUCIÓN de 9 de diciembre de 2003, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, en el recurso gubernativo interpuesto por Fábrica de Cerámica del Castro, S. L., frente a la negativa de la Registradora Mercantil de A Coruña, doña María Jesús Torres Cortel, a inscribir un acuerdo de aumento de capital social. Esta Dirección General ha acordado desestimar el recurso.


Sargadelos: Isaac Díaz Pardo vive

Isaac Díaz Pardo: “Imos tratar de recuperar a empresa” ( julio de 2006)

Isaac Díaz Pardo reivindica a importancia de Sargadelos no impulso da cerámica ( 21 de agosto de 2008)

La Xunta ultima la fundación que acogerá el patrimonio de Díaz Pardo ( 4 de septiembre de 2008)

Isaac Díaz Pardo: ‘A los señores de Sargadelos sólo les interesa el dinero’ ( 7 de septiembre de 2008)


Sargadelos.com

Día das letras galegas

Sargadelos en la historia de la siderurgia española

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La memoria histórica de Isaac Díaz Pardo

Interesantísimo e impresionante documental donde Isaac Díaz Pardo recuerda y relata su larga vida, teorizando desde su perspectiva sobre eventos de la actualidad. Es por tanto un documental sobre la memoria histórica de Galicia y de España (55 minutos, subtitulado en castellano).

Isaac Díaz Pardo nació en Santiago de Compostela en el año 1920. Desde niño estuvo muy vinculado al ambiente artístico, comenzó trabajando con su padre, el pintor e ilustrador Camilo Díaz. Fue en su taller donde conoció a Castelao, Constantino Candeira, José Silva, Vicente Risco, Otero Pedrayo y Blanco-Amor. Cuando Isaac estaba estudiando el bachillerato, ayudó a su padre en la realización de carteles de propaganda del Plebiscito de Autonomía de Galicia de 1936. Y precísamente ese año arrestaron a su padre, Camilo Díaz, asesinándolo en Palas de Rei.

(…) En el año 1963 crea el Laboratorio de Formas junto con Luis Seoane, y seguidamente funda Cerámica de Sargadelos, fruto de un convenio entre el Laboratorio de Formas y Cerámicas do Castro.

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A L Z H E I M E R

En 1906 Alois Alzheimer describió una nueva enfermedad que producía pérdida de memoria, desorientación, alucinaciones y finalmente muerte. La enfermedad fue diagnosticada por primera vez en una mujer de 51 años que había ingresado en 1901 en el Hospital de Frankfurt a causa de un cuadro clínico caracterizado por un delirio de celos, seguido de una rápida pérdida de memoria acompañada de alucinaciones, desorientación espacio-temporal, paranoia, alteraciones de la conducta y un grave trastorno del lenguaje. La paciente falleció por una infección debida a las heridas que le habían aparecido por estar inmóvil durante mucho tiempo en la cama y por una infección pulmonar.

El cerebro de la mujer fue estudiado por Alzheimer, que encontró un número disminuido de neuronas en el córtex cerebral, junto con cúmulos de proteínas, unos ovillos o filamentos neurofibrilares en el citoplasma de las neuronas. Estos últimos fueron descritos por primera vez en la historia por este autor. Se decidió llamar a la nueva patología ‘Enfermedad de Alzheimer’ en honor a su descubridor y el término fue utilizado por primera vez por Kraepelin en la octava edición del Manual de Psiquiatría, en 1910.

Lo que en aquel momento se pensaba que era una enfermedad rara se demostró posteriormente que era la causa más frecuente de demencia. Durante sesenta años, se creyó que la enfermedad de Alzheimer sólo la padecían personas menores de 65 años. Pero desde 1970 se sabe que esto es sólo la excepción. La regla es que los síntomas de la enfermedad de Alzheimer aparezcan después de los 65 años. Esta enfermedad es tanto más frecuente cuanto más años va cumpliendo una persona.

La enfermedad de Alzheimer consiste esencialmente en la muerte de determinadas neuronas de la corteza cerebral de manera gradual y progresiva a lo largo de los diez años que, por término medio, dura la enfermedad. La muerte neuronal se llama neurodegeneración.

Las neuronas que van sucumbiendo no están situadas de cualquier manera sino que pertenecen a redes y sistemas situados en los lóbulos temporal y parietal de ambos hemisferios cerebrales, que en esencia mantienen las funciones de memoria declarativa, la que permite recordar hechos en el tiempo y en el espacio o conceptos y abstracciones sin relación espacio-temporal, habilidades rutinarias y actividades diarias, percibir el cuándo y el dónde uno está, uso de palabras, capacidad de enjuiciar, manipulación de objetos y cosas, realizar una acción, reconocer las percepciones, el estado de ánimo, el comportamiento y la propia personalidad o noción de uno mismo.

Si van muriendo poco a poco esas neuronas, sus conexiones con las otras neuronas se van destruyendo y las redes van desapareciendo. Así, aparecen los síntomas por la pérdida de las estructuras que mantienen las funciones antedichas. La enfermedad de Alzheimer va asociada sobre todo con pérdida progresiva de memoria pero, su sintomatología completa es mucho más que pérdida de memoria, abarcando las capacidades cognitivas, conductuales y psicológicas. Cuando la intensidad de tales síntomas repercute ostensiblemente en la vida personal, familiar, laboral o social del enfermo impidiendo su normal desarrollo, los médicos califican tal estado con el término demencia. El diagnóstico de demencia (o de demencia senil si ocurre en un sujeto mayor de 65 años) no es ni más ni menos que denominar una situación clínica concreta. Hay unas sesenta enfermedades que producen demencia. Entre la gente mayor, la enfermedad de Alzheimer es la responsable de demencia en el 70% de los casos.

Lo que descubrió el Dr. Alzheimer en 1906, al estudiar mediante microscopio el cerebro de su paciente, fueron dos tipos de lesiones que, cuando aparecen juntas y en notable cantidad, son características y confirmatorias de la enfermedad. Tales lesiones se llaman ‘placas neuríticas’ y ‘ovillos neurofibrilares’.

El progreso científico de la biología celular y genética molecular ha aclarado mucho el origen y la naturaleza de estas placas y ovillos. Hoy por hoy, la certeza absoluta de que una persona sufrió enfermedad de Alzheimer exige ver estas lesiones en su corteza cerebral tras realizar la autopsia correspondiente. Ésta es una de las razones para promover la donación de cerebros de enfermos que fallecen con demencia. Este gesto generoso y solidario hará avanzar en el conocimiento de la enfermedad, descubrir sus causas, sus mecanismos y ayudará a encontrar medicamentos que logren prevenirla o curarla.

En el cerebro de un enfermo de Alzheimer se observan miríadas de placas neuríticas. Son unas formaciones esféricas que tienen en su centro un núcleo denso constituido por una proteína llamada ‘amiloide beta’ que juega un papel crucial en el mecanismo de la enfermedad. Alrededor de ese núcleo hay como una corona formada por las prolongaciones desprendidas de las neuronas que se llaman ‘neuritas distróficas’ (axones y dendritas); son los restos de las neuronas muertas que se agrupan en torno al núcleo amiloide formando una placa. Entremezcladas con estas neuritas hay un buen número de células gliales (astrocitos y microglía) que representan el intento natural del tejido nervioso para eliminar la placa aunque no llega a conseguirlo.

La ‘amiloide beta’ procedente de las neuronas enfermas en el Alzheimer es secretada fuera de ellas, depositada donde no tiene que estar, acumulada y agregada en las microfibrillas que la forman, es una sustancia extraña que hay que tratar de limpiar. Por eso a cada placa llegan las células gliales que forman sustancias que tratan de depurar la amiloide. Tales sustancias son las que constituyen lo que en cualquier parte del organismo se llama reacción inflamatoria. Esta neuroinflamación existente en cada placa es muy importante y es por ello que se utilizan fármacos anti-inflamatorios en el intento de combatir la enfermedad.

En las placas hay también un número importante de otras proteínas cuyo estudio sirve para entender cada vez mejor el mecanismo de por qué se inicia la enfermedad y cómo avanza. La ‘amiloide beta’ es un fragmento de una proteína más grande llamada ‘proteína precursora de la amiloide’, que se sintetiza continuamente dentro de las neuronas y tiene una función fisiológica que cumplir. Por ejemplo, que la neurona esté bien alimentada y que desarrolle buenas y normales neuritas para comunicarse con otras neuritas de otras neuronas de su propia red en los puntos que se llaman sinapsis. El paso de un estímulo o un impulso de una neurona a otra en cada sinapsis, esto es en la hendidura que existe entre neurita y neurita, requiere un mediador químico que se llaman neurotransmisor. Las neuronas que se mueren en el Alzheimer utilizan fundamentalmente acetilcolina como neurotransmisor. Por eso en el cerebro con Alzheimer falta especialmente acetilcolina. Este hecho ha servido para descubrir los primeros medicamentos anti-Alzheimer que consiguen que la acetilcolina que todavía se forma en las neuronas que aún sobreviven en el Alzheimer surta más efecto y dure más su acción.

Toda proteína dentro de una célula se forma o sintetiza por mandato de un gen situado en el ADN de su núcleo. El gen que codifica la síntesis de la ‘proteína precursora de la amiloide’ está en el cromosoma 21. Es conveniente recordarlo porque así se entiende que las personas con síndrome de Down o trisomía 21, al tener un cromosoma 21 de más, tienen gran propensión a padecer Alzheimer cuando alcanzan los 45 o 55 años.

Toda proteína dentro de la célula cumple la misión que tiene asignada y luego se descompone, se proteoliza por la acción de unas sustancias llamadas enzimas que actúan por las señales que reciben de los genes. Y así funciona la maravilla biológica que es la fábrica celular. Esa proteína precursora de la amiloide es cortada normalmente por la enzima llamada ‘secretasa alfa’. Produce fragmentos solubles que son eliminados por mecanismos normales.

Pero, en el Alzheimer no actúa la ‘secretasa alfa’ sino otras dos enzimas, llamadas ‘beta y gamma secretasas’ que llevan el metabolismo de ‘la proteína precursora de la amiloide’ por un camino errado y patológico. Al cortarse esta proteína en dos puntos inapropiados, forman un fragmento letal. La amiloide beta es insoluble, no se puede eliminar, se deposita y acumula fuera de las neuronas, forma fibrillas que se agregan entre ellas y se convierte en un auténtico tóxico que va a ir matando neurona tras neurona de manera implacable y progresiva, rompiendo la conexión interneuronal (neuritas y sinapsis), destruyendo las redes neurales en las que descansan las funciones cognitivas, conductuales y psicológicas y dando origen a los síntomas de Alzheimer mes a mes y año tras año a medida que el daño neuronal va superando determinados umbrales de cantidad y extensión.

Todo este proceso es sumamente largo, se inicia hacia los 40 o 50 años en los sujetos que van a tener Alzheimer aunque, los primeros síntomas no van a aparecer hasta veinticinco o treinta y cinco años después.
Se comprende entonces que la prevención del Alzheimer ha de llevarse a cabo con compuestos que impidan la formación y depósito de ‘amiloide beta’ ya en la edad adulta y que es muy importante identificar a las personas de esa edad con altísimo riesgo de padecer esta enfermedad para invitarles a que sigan durante décadas este tipo de tratamiento que necesariamente ha de ser inócuo y eficaz.

Las neuronas que van a morir por el efecto tóxico de la ‘amiloide beta’ sufren en su interior un peculiar cambio estructural. Su protoplasma o citoplasma está enjaretado por unas estructuras llamadas microtúbulos a través de los cuales circulan o fluyen determinadas sustancias que mantienen vivo el esqueleto celular. Estos microtúbulos están formados por proteínas diversas. En el Alzheimer se altera una de estas proteínas, la llamada TAU, que se carga excesivamente de fósforo al faltar la enzima que normalmente lo eliminaría. Entonces los microtúbulos se unen dos a dos formando como un tirabuzón. La imagen que dan en el microscopio es como un amasijo de filamentos. Es lo que Alois Alzheimer vio asombrado dentro de las neuronas en trance de morir.

En el Alzheimer parece que hay también muerte neuronal programada o suicidio celular (apoptosis). Los mecanismos más íntimos de la muerte neuronal incluyen la entrada masiva de calcio en la célula, la acción tóxica de neurotransmisores excitadores y la hiperoxidación por los llamados radicales libres. En suma, las neuronas mueren formando ovillos porque la ‘amiloide beta’ se deposita a su alrededor formando placas que originan en su entorno una intensa reacción inflamatoria. Antes de que la neurona muera se dañan sus neuritas, se pierden sus sinapsis, se dejan de sintetizar los neurotransmisores y se rompe la conexión interneuronal desapareciendo la función a la que sirve.

Fuentes:

Enfermedad de Alzheimer, Universidad de Navarra

Alzheimer, Universitat de Valencia

Son muchas las noticias sobre nuevos fármacos que retrasarán el desarrollo de la enfermedad, o incluso lo revertirán, logrando recuperar parte de la memoria.

“El fármaco se llama Rember y no llegará a las farmacias al menos hasta 2012 pero este verano ha desatado una oleada de expectación. Básicamente porque consigue lo que ningún medicamento ha logrado hasta ahora en la lucha contra el Alzheimer: detener el deterioro psíquico de los pacientes y lograr que algunos recobren habilidades que habían perdido.” El Mundo, 21 de septiembre de 2008

“La Conferencia Internacional de la Enfermedad de Alzheimer, que se celebra en Chicago, acogió ayer la exposición de un trabajo realizado por NeuroPharma, una de las filiales de la gallega Zeltia. Según explicó la investigadora del CSIC Ana Martínez, un nuevo fármaco consigue frenar la muerte neuronal en enfermos de alzhéimer.” La Voz de Galicia, 1 de agosto de 2008

“NOSCIRA (antigua NeuroPharma)  ya ha concluido la Fase I del desarrollo clínico del NP-12, en la que se ha confirmado la seguridad y estudiado la farmacocinética del compuesto en 160 jóvenes y ancianos sanos.
Este cambio forma parte de los hechos que conforman una nueva etapa de la compañía con la entrada en Fase II de su primer compuesto, NP 12, en el último trimestre de este año. Este estudio se llevará a cabo en varios hospitales centroeuropeos dónde se administrará el medicamento durante cuatro meses a pacientes con enfermedad de Alzheimer.”  NOSCIRA 10 de septiembre de 2008

Fundación Alzheimer Asturias

Asociación para las familias con Alzheimer

Fundación Alzheimer España

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Pérez-Reverte real académico de la lengua española ¡por cojones 33!

Arturo Pérez-Reverte trabajó en Televisión Española como reportero especialista en conflictos armados: la guerra de Chipre, la guerra del Líbano, la guerra de Eritrea, la campaña de 1975 en el Sahara, la guerra del Sahara, la guerra de las Malvinas, la guerra de El Salvador, la guerra de Nicaragua, la guerra del Chad, la crisis de Libia, las guerrillas del Sudán, la guerra de Mozambique, la guerra de Angola, el golpe de estado de Túnez, etc. Los últimos conflictos que ha vivido son: la revolución de Rumania (1989-90), la guerra de Mozambique (1990), la crisis y guerra del Golfo (1990-91), la guerra de Croacia (1991) y la guerra de Bosnia (1992-93-94).


Que Pérez-Reverte con su displicencia genera pasiones y rechazo a partes iguales es obvio; tiene además un púlpito excelente, desde 1991 publica una columna en XLSemanal, en ella se despacha a gusto y no deja títere con cabeza si la ocasión y el cuerpo se lo pide. Un ejemplo el artículo publicado el 26 de abril de 1998, que rozando lo soez deviene en gracioso:

“Hace tiempo que mi madre no me da la bronca por abusar el lenguaje soez en esta página, y empiezo a preocuparme. O ella envejece y se acostumbra, o estoy perdiendo facultades y volviéndome lingüísticamente correcto. Por fortuna, todavía llegan cartas de algún lector o lectora inasequibles al desaliento, afeándome mi poca vergüenza. E incluso Nacho Iglesias, el baranda de esta barraca, recibe periódicas sugerencias para que en El Semanal me echen a la calle de una puta vez. La última es de un señor de Oviedo, por la letra jubilado y por el membrete notario, que me afea el uso, e incluso el abuso, de la palabra “cojones”, e incluso sugiere la posibilidad de que yo saque tanto a colación el asunto por algún trauma personal relacionado con mi propia virilidad o, subraya el amable comunicante, mi ausencia de ella. “A ver si es maricón”, concluye, por si no he captado los circunloquios preliminares.
En fin. Al margen de que yo pueda resultar más o menos maricón, la antedicha carta me viene al pelo para traerles a colación un impreso anónimo que hace tiempo circula por ahí, –algún lector ha tenido el detalle de mandármelo–, y que, bajo el título Riqueza del castellano, enumera una exhaustiva relación de las diversas acepciones que en nuestra lengua, la de Quevedo y Cervantes, tienen los atributos masculinos. Y me van a perdonar el notario de Oviedo y mi madre, pero no me resisto a glosar el asunto y poner los cojones en su sitio. Por ejemplo: según confirma con acierto singular el mencionado folleto, el sentido de “cojones” varía según el numeral que lo acompaña. La unidad significa algo caro o costoso (eso vale un cojón), dos puede sugerir arrojo o valentía (con dos cojones), tres significar desprecio (me importa tres cojones), y un número elevado suele apuntar dificultad extrema (conseguirlo me costó veinte pares de cojones).

Del mismo modo, basta un verbo para darle variedad a los significados. Verbigracia: “tener” puede referirse a valentía (esa tía tiene cojones), pero también censura, admiración o sorpresa (¡tiene cojones! ). “Mandar” indica perplejidad (¡manda cojones! ); expresión que, en su variante ¡manda huevos!, hizo recientemente popular en sesión de las Cortes, mi paisano y compañero de maristas Federico Trillo.
Siguiendo con los verbos, acompañado de “poner” puede significar reto o aplomo(puso los cojones encima de la mesa), y el verbo “tocar” implica molestia, hastío o indiferencia (me toca los cojones), vagancia (se toca los cojones) e incluso desafío (anda y tócame los cojones). El término es también acepción de lentitud (viene arrastrando los cojones). Y en cuanto a amenaza, su uso es frecuente (te voy a volar los cojones) e incluso se recurre a ello para describir agresión física (fue y le pateó los cojones).

Los prefijos y sufijos también son importantes de cojones. Por ejemplo, a- significa miedo (acojonado), des-implica regocijo (descojonarse), y -udo implica calidad o perfección (cojonudo). También las preposiciones matizan lo suyo: “de” alude a éxito (nos fue de cojones) o intensidad (hace un frío de cojones), “hasta” define ciertos límites (hasta los cojones) y “por” alude a intransigencia (por cojones). También se recurre a ellos como lugar de origen para definir cierto tipo de actitudes intrínsecamente españolas y como origen de voluntad inapelable (porque me sale de los cojones).

En cuanto al color, la textura o el tamaño del asunto, los significados son ricos y diversos como la vida misma. Un color violeta define bajas temperaturas (se me quedaron los cojones morados de frío). Posición y tamaño son decisivos, tanto para precisar pachorra y tranquilidad (se pisa los cojones) como coherencia (lleva los cojones en su sitio).
Sin que falten referencias cultas o históricas (tiene los cojones como el caballo de Espartero). Así que ya me dirá usted, señor notario. A ver cuándo Shakespeare, o Joyce, o la madre que los parió, en esa jerga onomatopéyica y septentrional que usaban los pastores para llamar a las ovejas, y los piratas para repartirse el botín contando con los dedos, fueron capaces de utilizar, con todo su Oxford, la palabra equivalente con tanta variedad, y tanta riqueza, y tanta prosapia como la usa hasta el más analfabeto de nuestros paisanos. Tres mil años de griego, latín, árabe y castellano respaldan el asunto. Lo que, se mire por donde se mire, es un respaldo lingüístico de cojones”. Artículos de Pérez-Reverte 1995/1998

Si queréis disfrutar de los artículos desde el año 2001 al 2008, disponibles online en XLSemanal, sólo tenéis que poner el año en el buscador en este enlace,  y a disfrutar !! .

La cuestión es que de manera milagrosa para algunos y justificada para otros por su capacidad de escribir novelas que se convierten en las más vendidas en España o son adaptadas a la gran pantalla con éxito de taquilla, Arturo Pérez-Reverte se convierte en miembro de la Real Academia española el 12 de junio de 2003.

He encontrado, en internet, un testigo directo de esa ‘regia entrada’, que lo narra cual si fuere don Benito Pérez Galdós. Os extraigo partes de su experiencia personal:

A las seis de la tarde del jueves doce de junio de 2003, en Madrid, la calle hervía a treinta y nueve grados. ¡Pérez-Reverte en la Real Academia! (….)
Pero ¡qué calor!, ¿cómo es posible que no haya aire acondicionado?, con la que está cayendo…, y todavía queda media hora para que empiece esto, no sé si voy a aguantar, y mira que es duro el banco de madera en delantera de lateral del gallinero académico, pero lo peor es la chicharrera, (….)
Así es que así es como por fin empezó la ceremonia, con el príncipe recorriendo la larguísima alfombra por el estrecho pasillo central, camino de la mesa de la presidencia, acompañado por la ministra de cultura y el director de la Academia.
Ya sentado en la presidencia, Felipe de Borbón invitó a los dos miembros más recientes de la corporación, Luis Ángel Rojo y Margarita Salas, a “introducir” en la sala al académico electo, y allá que se fueron con su encomienda el economista y la científica, abandonaron sus sillas para recorrer el pasillo alfombrado en dirección contraria a la del príncipe un minuto antes, a buscar al novelista, que les esperaba fuera.
Cuando entraron, el dúo se había tornado trío, y a su frente avanzaba Pérez-Reverte entre los aplausos entusiastas de la concurrencia, inusuales, al parecer, en estas sesiones. Sonriente, con gesto de confianza, casi confianzudo, avanzaba el escritor, y a grandes pasos, muy rápido, tal vez queriendo apurar cuanto antes ese mal trago, y por eso a demasiada distancia de sus “introductores”, que se veían incapaces de acompasar la marcha a las zancadas del cartagenero, que además andaba con la cabeza ladeada, “columpiando la estatura y meciendo la persona” -como luego diría él del jaque setecentesco protagonista de su discurso-, quizá con una campechanía exagerada para restarle solemnidad al paseíllo o desmentirla de alguna manera. Acomodado el nuevo académico en su silla, ante una mesita minúscula y un micrófono, el príncipe le dio la palabra para que empezara a leer sus folios.
(….)


Y tan entretenido que estaba yo, cómo no iba a estarlo con ese venga a levantarse y sentarse gente, ese traspaleo de excelentísimos y altos magistrados del idioma alfombra arriba y abajo, tan ricamente que se me habían pasado esos dos o tres minutillos, y hasta se me había olvidado el calor. Pero aymé, que todavía tenía que discursear el discurseador, y ya sabemos que son rarísimos quienes hacen caso de lo que decía Cervantes, aquello de que ‘no hay razonamiento que, aunque sea bueno, siendo largo lo parezca’, y no había por qué esperar que estuviera entre ellos Pérez-Reverte. Que empezó a leer quizá demasiado rápido, con dicción por momentos imprecisa, sin llegar a ser atropellada pero tampoco del todo clara, y de esa manera, tras el recuerdo de rigor del gran don Manuel Alvar, el académico que le precedió en el sillón de la letra T, encaminó el discurso a su meollo, ”
El habla de un bravo del siglo XVII“, ¡aymé!, y qué calor que empezó a hacer otra vez. (….)
Y no puedo dejar de declarar que el discurso de Pérez-Reverte, si al principio me sorprendió y al breve rato me aburrió, después de media hora larga y sin visos de terminar (y yo venga a mirarle las manos, para ver cuántos folios quedaban en el mazo de los aún no leídos, y cómo iba menguando), después de todo ese tiempo, digo, me resultó francamente cargante.


“Enfunda luego las gambas en las cáscaras, las medias, y después se calza lo que algunos germanes llaman duros, o pisantes, pero que él prefiere denominar calcos…”.

Narrativamente chato, amén de eterno, me pareció el relato de un día en la vida del rufián español del siglo diecisiete, mera excusa para demostrar su dominio de la germanía de la época. “Pero si no hacía falta que justificara de esta manera su elección como académico”, decíame yo para mí, “si para todos está claro que se le ha elegido por su éxito como novelista, y que esa sea razón suficiente para entrar en la Academia ya pocos lo discuten; si no necesitaba exhibir ningún mérito lingüístico o filológico –y este desde luego no lo es- más allá del buen uso que haga del español para contar historias…”.

“…tachonado de cuero, que así llama él al cinto, con espada, o mejor toledana, de cazoleta y grandes gavilanes, larga de seis o siete jemes, casi palmos…”

Después de diez o quince minutos, esto a mí ya casi no me dolía, estaba insensibilizado, y hasta daba en sonreír cuando el texto intentaba alguna gracia, aunque sólo fuera para acompañar la sonrisa contagiosa y muy simpática del príncipe, allá abajo en la mesa presidencial, y a veces me echaba para atrás en el banco y dejaba de ver al novelista unos segundos, luego me inclinaba hacia delante otra vez y apoyaba la cabeza en la mano derecha, vuelto a la izquierda para verle de nuevo.(….)
Y mientras tanto Pérez-Reverte continuaba inmisericorde su monótono despliegue de los términos y las expresiones que conformaban la jerga de jaques y rufianes en el Siglo de Oro español, para eso igual le habría valido una lista de equivalencias, un vocabulario, cada palabra con su significado, en lugar de armar este cuento aburridísimo a base de “el siete o la sota en forma de teja o boca de lobo, astillarlo con una marca o un raspado o hacerle la ceja para reconocerlo, despluman a chapetones incautos con barajas a las que también llaman huebras…”


Ilustraciones Capitán Alatriste, Joan Mundet

“Muchas gracias”, dijo por fin el novelista, y tras una ovación atronadora, tomó la palabra Gregorio Salvador, uno de sus padrinos en la Academia, para contestarle y hacer su elogio. (…)
Ahora, lo hiperbólico de verdad fue el final. Salvador había recordado hacía unos minutos la fascinación del escritor adolescente por aquel pasaje de Jenofonte en que los soldados griegos alcanzan la cumbre de una montaña y avistan el mar (“¡Zalasa, zalasa! ¡El mar, el mar!”), y volvió a ese motivo para terminar su discurso, tal vez sin calcular el ligero efecto de… ¿vergüenza ajena? que podría causar en ánimos tan susceptibles como el mío tras casi dos horas de sesión académica, fogaje ambiente y sobredosis de germanía:
“Estás ya en tu sitio, Arturo, estás donde debías, en la Real Academia Española. El camino ha sido arduo, los trabajos muchos, duro el vivir. Pero has alcanzado la cumbre, como los soldados griegos de Jenofonte (¡zalasa!, ¡zalasa!), y has llegado a esta casa, que va a ser la tuya…”.
Tomado de: Pérez Reverte en la Real Academia, Cuaderno de lengua

Mostró especial inquina Pérez-Reverte contra Francisco Umbral, dos artículos fueron los más sonados:

Sobre Borges y sobre gilipollas y   El muelle flojo de Umbral

Todas las columnas de Francisco Umbral, El Mundo

www.capitanalatriste.com

Real Academia Española

Real Academia de la Lengua Vasca

Real Academia Galega

Academia Valenciana de la Lengua

Institut d’Estudis Catalans

Orígenes de la lengua española

El habla de un bravo del siglo XVII (discurso completo)

Cuaderno de la Lengua

www.joanmundet.com


El éxodo de un pueblo en febrero de 1939

Los españoles leales a la república, exhaustos, cruzan la frontera de Francia cuando se acerca el final de la guerra civil en España. El club de cineastas amateurs de Rousillon, realizó “ L’Exode d’un peuple” en febrero de 1939. Fue realizado por Louis Llech y Louis Isambert.

cronología de la II República

cronología de la guerra civil española

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