Cristóbal Colón De La Española a Baiona

Probablemente Cristóbal Colón nació en Génova, en el año 1450 ó 1451. Hijo del matrimonio de Domeneghino Colombo y Susanna Fontanarossa. Tenía además dos hermanos pequeños, Bartolomé y Diego. En una primera etapa de su juventud, Colón compaginó su dedicación a la manufactura de telares con los primeros contactos con el mar.
Hacia 1473 debió abandonar la ciudad de Savona, donde residía su familia, y parece ser que fue entonces cuando empezó a trabajar en el activo comercio genovés, viajando hasta las colonias de esta ciudad en el Mar Egeo.
En 1476, Colón llegó a Portugal, al parecer, de una forma rocambolesca: como superviviente del naufragio en un combate naval entre mercantes y corsarios.

Durante nueve años, hasta 1485, Colón residió en Portugal, donde actuó como agente de la casa Centurione en Madeira y realizó frecuentes viajes, tanto a Génova como a otros destinos, adquiriendo conocimientos marinos y entrando en contacto con diversas fuentes de información.

Viajó al oeste de Irlanda, donde él mismo dijo que vio a un hombre y a una mujer que habían llegado de Catay por el oeste, cruzando el Atlántico; y quizá llegase hasta Islandia, lo que ha servido para plantear si pudo conocer alguna noticia acerca de los viajes de los vikingos a través del Atlántico Norte. Frecuentó las rutas portuguesas por la costa occidental de África. Y quizá conociese las Islas Canarias. Ello quiere decir que conocía ‘la Volta da Mina’, ruta de regreso desde el golfo de Guinea. Para ello había que separarse de la costa africana y navegar con auxilio de la brújula hacia el sur, coger los alisios y la corriente ecuatorial, y poner luego rumbo hacia el oeste hasta alcanzar la latitud de las Azores, desde donde los vientos soplaban ya a Portugal.

Durante su estancia en Portugal contrajo matrimonio en 1480. Su mujer, Felipa Monis de Perestrello, pertenecía a la clase alta portuguesa de fines del siglo XV. Presumiblemente, sus relaciones personales abrieron a Colón muchas vías para la maduración de su proyecto. Por otro lado, el suegro de Colón tuvo una influencia muy directa. Distintos autores afirman que fue fundamental para Colón el hecho de poder consultar la documentación acumulada por el padre de Felipa: mapas, noticias de viajeros y, sobre todo, referencias a restos recogidos en alta mar, presumiblemente arrastrados por las corrientes marinas desde tierras situadas al oeste de las islas conocidas.
Y en Portugal, volcada en la exploración del Atlántico, con el objetivo de rodear el continente africano para llegar a la lejana ‘Tierra de las Especias’, es donde Colón maduró el proyecto de llegar al ‘Extremo Oriente’ que describió Marco Polo, pero por una ruta radicalmente distinta: por el oeste, a través del Atlántico.
Los conocimientos de Colón no se debían a un estudio sistemático, sino que son de segunda mano y producto de una vinculación directa a lecturas improvisadas, de tal manera que cuando inició su primer viaje, en su cabeza se mezclaban el error y la verdad.
Las lecturas que posiblemente influyeron de forma más directa en sus planteamientos fueron:

# Il Milione, dictado por Marco Polo, en una edición de 1485. En esta obra, Cristóbal Colón encontró las referencias geográficas a ese ‘Extremo Oriente’ en el que pretendía desembarcar tras la travesía del Atlántico, y noticias de las riquezas de los imperios asiáticos con los que tanto deseaban conectar los europeos de la época.
# Historia rerum ubique gestarum, de Eneas Silvius Piccolomini ( Pío II), editado en Venecia en 1477.
# Imago Mundi, de Petrus Alliacus, publicado en Lovaina en 1480-1483.
Estas dos últimas obras, reunían los saberes geográficos del siglo XV; estaban recogidas las aportaciones de Ptolomeo, Aristóteles, y Plinio, entre otros.

De todas formas, si Colón presentó su proyecto al rey de Portugal entre 1483 y 1485, no podía haber leído todavía Il Milione de Marco Polo, conservado en su biblioteca (1485) y ésta parece ser su primera lectura a tenor de las anotaciones marginales; por otro lado, tampoco es creíble que hubiese podido leer el Imago Mundi. De hecho, algunos autores sugieren que estas obras sirvieron para mejorar con posterioridad sus planteamientos.
En estas condiciones, surge de inmediato la cuestión : ¿ en quién se basó Colón para establecer la posibilidad de llegar a Asia a través del Atlántico?. La historiografía tiende a concederle un protagonismo decisivo al florentino
Paolo del Pozzo Toscanelli, uno de esos sabios del Renacimiento con prestigio en Medicina, Astronomía, Geografía y otros saberes.
Hay distintas versiones sobre cómo se produjo el contacto entre ambos, pero lo cierto es que Toscanelli envió un informe a Alfonso V de Portugal con una carta y un mapa , que se ha podido reconstruir a partir del globo terráqueo dibujado en 1492 por
Martín Behaim :


Toscanelli hablaba de la viabilidad de una navegación hacia la China por el oeste; un trayecto que se vería aún más facilitado porque podrían realizarse escalas en la mítica isla de Antilia y en Cipango (Japón). Colón conoció esta documentación, pues reprodujo algunas expresiones de forma casi literal, bien porque se la remitiese el propio Toscanelli, o la consiguiese en la corte lusitana aprovechando sus contactos, o incluso por conductos menos confesables. El conocimiento de este informe confirmó intuiciones de Colón o le abrió los ojos hasta hacer suyo ese proyecto, quizá modificándolo para hacer aún más fácil el viaje.
Pero estos planteamientos, fueran de Colón o Toscanelli, contenían importantes errores que, en último extremo, fueron los que impulsaron el proyecto y permitieron un éxito nunca imaginado. Los errores fueron esencialmente dos: la incorrecta estimación de la circunferencia terrestre y la aún más incorrecta estimación del volumen de las tierras emergidas conocidas hasta ese momento.
-La circunferencia de la Tierra fue calculada con precisión por distintos geógrafos griegos y árabes, pero Toscanelli o Colón calcularon con millas italianas las estimaciones de los árabes, de forma que redujeron en un 25 % la circunferencia terrestre hasta dejarla en unos 30.000 kilómetros.
-Sobre la estimación de la masa continental emergida, Ptolomeo afirmó que cubría 180º, mientras que para Marino de Tiro era de 225º, a lo cual se añadieron otros 28º a partir de la descripción de Marco Polo y 30º más que sería la distancia entre Japón y China. Quedaba así un océano de 77º, y contando con las Canarias y otras posibles escalas, el viaje sería factible, ya que entre las Canarias y Cipango (Japón) la distancia era de 4.450 kilómetros y de 6.575 kilómetros hasta Catay, cuando en realidad existen, respectivamente, 19.600 y 21.800 kilómetros.
Otros mapas del siglo XV ya mostraban que la distancia a Catay por tierra era la mitad de lo que suponía Colón y el error en la estimación del grado se puede considerar impropio de los navegantes portugueses del momento.

Debió de ser entre 1483 y 1485, cuando Colón hace la primera oferta al rey de Portugal. Los lusos estaban explorando la desembocadura del Congo y la costa más al sur, con la intención de encontrar esa vía meridional que permitiese enlazar con el Índico y llegar a la deseada ‘Tierra de las Especias’…continuar leyendo Leer más de esta entrada

O cartógrafo Pedro Teixeira

Pedro Teixeira, nasceu em Lisboa nos finais do século XVII, tendo desenvolvido a sua actividade em Espanha, a partir de 1619, quando aí se dirigiu com seu irmão João, a fim de cartografarem os locais constantes da relação de viagem dos irmãos Nodal.

Ría da Coruña 1634

Enquanto seu irmão regressou a Portugal, findo o trabalho, Pedro optou por ficar em Madrid, onde viria a falecer em 1662. É escassa a sua produção conhecida, mas sabemos que desapareceram várias cartas deste cartógrafo. Entre elas, é justo destacar uma que continha a representação do Delta do Amazonas, para além da descrição da costa de Espanha, da qual existem várias cópias, mas que não incluem as cartas. Em 1623 vêmo-lo, juntamente com seu irmão, a examinar João Baptista de Serga. Dedicou-se principalmente a executar levantamentos topográficos, talvez por influência de João Baptista Lavanha.

Ría de Ferrol 1634

A sua produção compõe-se: da Carta dos Estreitos de S. Vicente e Magalhães, de 1621, executada em colaboração com seu irmão; de uma Planta de Madrid, de 1656, existente na Biblioteca Nacional de Paris; e da Carta de Portugal, gravada em Madrid em 1662. Em 1722 Manuel de Azevedo Fortes, afirmava que esta última ainda era a melhor carta de Portugal. Foi acabada no ano da sua morte, mas os levantamentos necessários teriam sido executados entre 1622 e 1630. Desconhecemos porque motivo levou tanto tempo a elaborar esta carta, que serviu de modelo a várias cartas de Portugal impressas no estrangeiro. Tomado de Familia TeixeiraFamilia Albernaz

Cabo de Fisterra 1634

En 1634 o cosmógrafo portugués Pedro Teixeira asinou o que sería o maior proxecto cartográfico da Coroa española durante o século XVII, “La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos”.

Ría de Ribadeo 1634

Por encargo do rei Felipe IV, en 1622 un equipo de cosmógrafos percorreu todo o litoral español, dende Fuenterrabía ata a fronteira catalana con Francia, investigando con detalle a topografía das costas do reino. O obxectivo era proporcionar un importante instrumento de estratexia de defensa militar que lle permitía á coroa coñecer con precisión portos, refuxios e zonas con posible utilidade militar.

Ría de Vigo 1634

O resultado é unha fermosa colección de vistas “aéreas” das rías galegas, tal e como estaban dispostas e habitadas no século XVII. Deste xeito, podemos coñecer a fasquía antiga de Ribadeo, de Viveiro, de Ortigueira e Cariño, de Cedeira, da Coruña e Ferrol, de Betanzos, Corme, Laxe, Camariñas, contemplar unha batalla naval en Fisterra, ver Muros e Noia, distinguir as diferentes vilas aurosanas, como Ribeira, os pobos que conformaban a antiga Pobra do Caramiñal, Cambados, Vilagarcía, Vilanova. Nas Rías Baixas, pódense ver tamén Pontevedra, Cangas, Vigo, Baiona e A Guarda. Tomado de Planos e debuxos de Arquitectura e Urbanismo. Galicia nos séculos XVI e XVII