Lejía de Roble

– Mamá, cuando supiste que habían inventado una máquina que lavaba, qué pensaste?

– Que era imposible, no podía entender que una máquina pudiera dejar la ropa tan limpia como nosotras, con todo el trabajo que nos pasábamos lavando a mano!.

– Es verdad, doy fe de que éramos unos hijos un poco ‘trastes’, nos lo pasábamos muy bien retozando por las escombreras de carbón de los ‘Cuarteles de Santa Bárbara’ y luego tú dejabas la ropa increíblemente blanca. Pero teníais el río a 20 metros de la casa, y cuando no era el río era el lavadero. Eso era una gran suerte.

– Bueno, el río Aller lo compartíamos con los mineros de Bustiello que también lavaban el carbón, así que teníamos que esperar a que ellos acabaran su faena y el río volviera a tener el agua limpia para lavar nosotras, pero sí que estaba bien tener el río cerca.

– Recuerdo que un día me contaste que para que la ropa quedara tan blanca, puesto que no había lejía, vosotras teníais un truco especial.

– Era con cenizas de roble. En aquella época cocíamos el pan en hornos de piedra y se quemaba madera de roble. Las cenizas se recogían y se guardaban en un saco de arpillera. La ropa que estaba lavada y enjabonada la doblábamos y la metíamos en un barreño, todo muy bien doblado. Luego se colocaba el saco de ceniza encima de la ropa lavada y vertíamos agua muy caliente sobre el saco, que dejaba pasar a través de él el agua colada por los agujeros. Ese líquido que salía hacía el efecto de la lejía de hoy. Después el agua se guardaba para otros usos de limpieza.

– Increíble, sin saberlo hacíais lejía!. Pues te hicieron una fotografía donde se te ve lavando en Bustiello. Mírala.

– Sí, sí…soy la de la izquierda.

– Y esta otra fotografía, es una estampa preciosa. Qué tiempos!.

– Sí, mejor usar la lavadora, mucho mejor. Aunque nos lo pasábamos bien, eran demasiadas penurias.

– Yo recuerdo que aunque era muy pequeñita te acompañaba al río, tenía mi piedra y mi cajita de madera para arrodillarme, era un juego pero supongo que algo te ayudaba, ¿no?.

– Sí, hay un dicho popular: ‘el trabajo de un niño es poco pero el que no lo aproveche es un loco’.

– Guardo preciosos recuerdos de Bustiello y del río Aller.

«En Alemania, la ropa se limpiaba, aún en la Edad Media, casi exclusivamente con lejía de cenizas de madera. Raramente se empleaba el jabón importado de Italia y Francia.» Leer Historia del jabón

«En 1789, el químico francés Claude Louis Berthollet (1748-1822) sintetizó un nuevo compuesto con propiedades desinfectantes y blanqueantes que denominó ‘eau de javel’ (agua de javel). Se trataba del hipoclorito de sodio, lejía. Ésta empezó a utilizarse en la industria textil, para blanquear los tejidos de algodón.»

Bustiello, paternalismo industrial del marqués de Comillas

página en Facebook Bustiello, Poblado Minero de Asturias (puedes publicar en el muro)

.

 

IMPORTANTE: La publicidad Google Adsense que aparece al final de este post no ha sido gestionada por la autora de este blog, por lo que no me hago responsable de los productos anunciados, ni me genera ningún tipo de ingresos, dicha publicidad es generada por WordPress, y a dicha empresa van dirigidas las ganancias que los «click» sobre las empresas anunciadas generen.