GINKGO biloba en Santiago de Compostela

El orden de las Ginkgoales pertenece a un “linaje de la botánica” muy antiguo, que contiene numerosos géneros y especies actualmente extinguidos. Las Ginkgoáceas están representadas por una sola especie viviente: el Ginkgo biloba. Fuente Biología y Botánica

El Ginkgo biloba es un “fósil vivo”. Sus parientes más cercanos se encontraron fosilizados y databan del Pérmico, hace unos 270 millones de años. Esta especie arbórea se extendió por todo el hemisferio Norte durante el Jurásico medio y el Cretáceo, para comenzar a escasear a partir de entonces. En el Paleoceno, el Ginkgo biloba actual era la única especie que quedaba y, al final del Pleistoceno, los fósiles de Ginkgo desaparecieron de todos los registros a excepción de una pequeña zona de la China central donde habían sobrevivido.

La reproducción del Ginkgo biloba es muy extraña y primitiva: el Ginkgo es una gimnosperma. Sus “brotes femeninos” llevan dos óvulos cada uno. Cuando el viento los poliniza, introduce dos anterozoides. El fruto cae antes de que los anterozoides fertilicen los óvulos.
Mucho tiempo después, ya descompuesta la pulpa que envuelve al óvulo, los anterozoides nadan ayudándose con sus cilias hasta la cámara polínica de la oosfera y fertilizan uno de los dos óvulos, produciendo la semilla. Sólo el Ginkgo y las cicadáceas tienen “esperma” móvil, capaz de alcanzar la cámara desplazándose por sus propios medios. Casi todas las gimnospermas son monoicas, es decir que ambos sexos conviven en la misma planta, en el Ginkgo biloba nos encontramos árboles macho y árboles hembra.

Los dinosaurios fueron los responsables de “escarificar” las semillas de los Ginkgos, es decir, que ingerían el fruto (óvulo) del árbol y al defecar lo dejaban convertido en semilla. Pero, tras la desaparición de los dinosaurios en el Jurásico, sobrevino una época crítica que casi llevó a la extinción a este preciado árbol, sólo resuelta con el advenimiento de los mamíferos que prosiguieron la labor de fecundación del óvulo de Ginkgo biloba, aunque con menos acierto que los dinosaurios.

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