Testamento científico de Darwin

Down, 15 de Julio, 1844

A la Sra Emma  Darwin:

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He terminado justamente el bosquejo de mi ‘Teoría de las especies‘. Si, como creo, esa teoría fuera con el tiempo aceptada aunque más no sea que por un solo juez competente, ello significaría un paso considerable para la ciencia.

En consecuencia, escribo esto para el caso de una muerte repentina, como mi más solemne y última voluntad, la cual estoy seguro será considerada por ti como si estuviera legalmente incluida en mi testamento: destina cuatrocientas libras a la publicación del referido esbozo y que tú misma, o por intermedio de Hensleigh [Hensleigh Wedwood, cuñado de Darwin], te ocupes de promoverla.

Deseo que mi apunte sea dado a alguna persona competente, con esa suma para inducirlo a tomarse el trabajo de mejorarlo o ampliarlo. Le lego todos mis libros sobre historia natural, los cuales están marcados o tienen referencias al final de las páginas, rogándole que observe cuidadosamente y considere tales pasajes como vinculados en forma inequívoca, o en todo caso, de manera indirecta con el asunto principal.

Deseo que hagas una lista de todos esos libros a fin de tentar a algún editor. Asimismo te pido que le entregues todos aquellos recortes divididos sin gran esmero en ocho o diez carpetas oscuras. Los recortes con las citas copiados de varias obras son los que pueden ayudar a mi editor.

También deseo que tú[Emma], o algún amanuense, ayude a descifrar aquellos que el editor crea de posible utilidad. Dejo a su criterio interpolar esos datos en el texto, como notas o bajo forma de apéndice.
Como el examen de las referencias y recortes será una larga tarea, y el corregir y ampliar y alterar el orden de mi esbozo va a llevar un tiempo considerable, dejo esa suma de cuatrocientas libras como remuneración y además toda la ganancia que pueda dar la obra.
Considero por esto que el editor puede publicar el esbozo bien por cuenta de algún impresor o a su propio riesgo. Muchas de las notas de las carpetas contienen meras sugestiones y opiniones viejas, ahora inútiles, y muchos de los datos resultarán probablemente sin conexión con mi teoría.

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Con respecto a los editores, el Sr. Lyell [Sir Charles Lyell, geólogo escocés amigo de Darwin] sería el mejor si quisiera encargarse de la tarea; creo que le agradaría el trabajo y que encontraría varios hechos nuevos para él. Como el editor debe ser geólogo tanto como naturalista, después de Lyell el mejor sería el profesor Forbes [Edward Forbes] de Londres. En su defecto (excelente en muchos respectos) podría ser el profesor Henslow [Rev. John Stevens Henslow, botánico y geólogo]. El doctor Hooker [ Joseph Dalton Hooker, botánico y explorador] estaría muy bien. Luego se puede considerar también al Sr. Strickland [Hugh Edwin Strickland] .

[Después del nombre del señor Strickland hay una frase que ha sido borrada, pero que aún puede leerse: “El profesor Owen estaría muy bien, pero supongo que no querrá ocuparse de semejante trabajo]

Si ninguno de esos quisiera emprender la tarea, te pediría que consultes con Ch. Lyell o alguna otra persona de capacidad sobre quien podría ser, desde luego un geólogo y naturalista. Si 100 libras más constituyeran la diferencia para conseguir un buen editor, desearía que aumentes el ofrecimiento a quinientas libras.

El resto de mis colecciones en historia natural puede ser donado a cualquiera o a algún museo que lo acepte.
[La siguiente nota parece haber formado parte de la carta original, pero debe haber sido agregada en una fecha posterior] :

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Lyell, especialmente con la ayuda de Hooker (y de algún buen zoólogo), sería el mejor de todos. No siendo un editor que prometa consagrar su tiempo a la tarea, no me parece necesario pagar esa suma. Si hubiera alguna dificultad en conseguir un editor que quiera dedicarse en absoluto a la cuestión y pensar en la relación de los pasajes marcados en los libros y copiados en los recortes de papel, entonces sería mejor publicar mi esbozo tal cual está, consignando que fue trazado hace varios años y de memoria, sin consultar ninguna obra y sin ninguna intención de publicarlo en su actual forma.

[La idea de que el esbozo de 1844 pudiera quedar, en caso de su muerte, como único testimonio de su obra, parece haber trabajado su mente durante mucho tiempo, pues en agosto de 1854, cuando terminó con los cirrípedos, y pensaba emprender su obra “sobre las especies”, agregó en el reverso de la carta las siguientes palabras]:

Hooker es con mucho el hombre más capaz de editar mi volumen sobre las especies.

Firmado: Charles Darwin, Agosto de 1854

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Este documento se editó en ‘ Memorias y Epistolario Íntimo. DARWIN, C. 1946’.  Traducido por Argentina Carreras , Ed. Elevación. Bs As.

Fuente  CULCyT, Marzo–Abril de 2006/ Año 3/ Nº 13 ( UACJ )

http://www2.uacj.mx/IIT/CULCYT/marzo-abril2006/7%20Articulo%20Rev%2013.pdf

 

http://darwin-online.org.uk/

1859 La revolución de Charles Darwin

La Noche Temática: La revolución de Darwin


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Acerca de nieves
Nací en Bustiello (Santa Cruz de Mieres), un pueblecito asturiano a la orilla del río Aller. Actualmente vivo en Santiago de Compostela e intento enseñar matemáticas en centros públicos de Galicia.

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