Victor Jara, crónica de una muerte y un golpe militar

El 4 de Septiembre de 1970, Salvador Allende obtiene la primera mayoría relativa en las elecciones presidenciales, apoyado por La Unidad Popular.
Después de un acuerdo con Democracia Cristiana, Salvador Allende es elegido Presidente de la República, el 4 de Noviembre de 1970, iniciándose la “camino chileno al socialismo”,gracias al masivo apoyo ciudadano al proceso de reformas que propuso para el país.

La Unidad Popular obtiene la mayoría absoluta de los sufragios en las elecciones municipales de 1971 y más del 43 % de los sufragios en las parlamentarias de 1973.
El clima de agitación provocado por los sectores reaccionarios con respaldo extranjero (
CIA , Henry Kissinger / Augusto Pinochet ) crean el clima para el Golpe de Estado del 11 de Septiembre de 1973, que pone fin al gobierno de Allende.

Ese 11 de septiembre de 1973, Pinochet y otros mandos militares se levantaron contra el Gobierno de Allende “para liberar al país del yugo marxista” y tomaron el poder .
El 27 de junio de 1974
Augusto Pinochet asumió el cargo de Jefe Supremo de la Nación y el 17 de diciembre de dicho año fue nombrado Presidente de la República.

Durante ese año, 1973, Victor Jara había participado en la campaña electoral parlamentaria, realizando conciertos en favor de los candidatos de La Unidad Popular.
El
11 de Septiembre de 1973, Víctor se dirige a la Universidad Técnica del Estado, su lugar de trabajo, donde cantaría en la inauguración de una exposición, desde la cual se dirigiría al pueblo chileno, el Presidente Salvador Allende.
Pero, los militares rodean el recinto universitario , tomando detenidos a todos los profesores y alumnos que se encontraban en su interior. Víctor Jara es llevado al Estadio Chile y torturado. Muere acribillado el 16 de Septiembre.

Su mujer, Joan Turner Jara, investigó sobre los últimos momentos en la vida de Victor Jara :

…cuando la mañana del 11 de septiembre de 1973 ,llegó a la Plaza Italia, Víctor se enteró de que el centro de Santiago estaba acordonado por los militares, por lo que giró hacia el Sur por Vicuña Mackena y luego en dirección Este por la Avenida Matta, dando un amplio rodeo para llegar al campus de la Universidad Técnica, situado al otro lado de la ciudad.
Vió movimiento de tanques y tropas y oyó disparos y explosiones pero logró pasar.
Cuando llegó al Departamento de Comunicaciones, se enteró de que a primera hora de la mañana la radio de la universidad había sido tomada y desconectada por un contingente de hombres armados de la cercana emisora naval de la Quinta Normal.
Debió de llegar a la misma hora en que estaban bombardeando el Palacio de la Moneda. Desde los edificios universitarios era posible ver los reactores Hawker Hunter y oír los proyectiles que estallaban al caer sobre La Moneda, donde Allende resistía, ver el humo que se elevaba de las ruinas del edificio que se consumía en el incendio(…)
Aquella mañana había cerca de seiscientos alumnos y profesores en la Universidad Técnica. El presidente Allende tendría que haber pronunciado allí un importante discurso para anunciar su decisión de celebrar un plebiscito nacional a fin de resolver por medios democráticos el conflicto que amenazaba al país.
Puesto que los primeros mandos militares aseguraban que quienes anduvieran por las calles se exponían a ser abatidos por los disparos y que desde las primeras horas de la tarde entraría en vigor el toque de queda, el doctor Enrique Kirberg -Rector de la universidad-, negoció con los militares la autorización para que los encerrados en el edificio permanecieran allí toda la noche, por su propia seguridad, hasta que a la mañana siguiente se levantara el toque de queda.
Eso fue lo acordado y se dieron órdenes para que todos permanecieran en el interior de los edificios de la universidad.

(…) El tableteo de las ametralladoras se prolongó durante toda la noche. Algunas personas que intentaron salir de la universidad al amparo de la oscuridad fueron abatidas en el acto, pero el ataque en serio comenzó a primeras horas de la mañana siguiente, cuando los tanques dispararon sus cañones pesados contra los edificios, dañando la estructura de algunos, haciendo trizas las ventanas y destruyendo laboratorios, equipos, libros. No hubo disparos de respuesta, pues en el recinto no había armas.
Una vez que los tanques entraron en el recinto universitario, los soldados procedieron a reunir a todos, incluido el Rector.

(…) los hicieron formar en fila india y correr, con las manos siempre en la nuca, hasta el Estadio de Chile , situado a seis manzanas de distancia(…)Cuando estaban formados a la puerta del estadio, Víctor fue reconocido por uno de los suboficiales.
(…) Víctor fue separado del contingente mientras entraban en el edificio y destinado a una tribuna especial, reservada para detenidos “importantes o peligrosos”. Los amigos que lo vieron desde lejos recuerdan la amplia sonrisa que les dirigió en medio del horror que estaban viviendo, una amplia sonrisa a pesar de que tenía la cara ensangrentada y una herida en la cabeza.
(…) cuando Víctor empujó las puertas de vaivén para salir al pasillo, casi chocó con un oficial del ejército que parecía ser el segundo jefe del estadio. El militar había estado muy ocupado gritando órdenes por el micrófono y profiriendo amenazas. Era un hombre alto, rubio, bastante buen mozo y evidentemente disfrutaba con el papel que le habían asignado: se pavoneaba de un lado a otro. Algunos detenidos ya le habían apodado “
El Príncipe“.
(…) el oficial dió muestras de reconocerle, sonrió irónicamente, imitó el acto de tocar la guitarra, rió y a continuación le pasó rápidamente el dedo por el cuello. Víctor permaneció sereno e hizo algún gesto de respuesta, pero el oficial gritó: “¿Qué hace aquí este hijo de puta?” Llamó a los guardias que le acompañaban y añadió: “No permitan que se mueva de aquí. Éste me lo reservo.”

Después Víctor fue trasladado al sótano, donde se le ve fugazmente en un pasillo
(…) cubierto de sangre y tumbado en un suelo cubierto de orina y excrementos.
Por la noche le devolvieron a la parte principal del estadio y le dejaron con los demás presos. Apenas podía caminar, tenía la cara y la cabeza ensangrentadas y amoratadas, al parecer le habían roto una costilla y le dolía el vientre, donde le habían pateado.

(….) Al día siguiente, viernes 14 de septiembre, los presos fueron divididos en grupos de alrededor de doscientos, preparándolos para trasladarlos al Estadio Nacional. Fue en ese momento cuando Víctor, ligeramente recuperado, preguntó a sus amigos si alguien tenía lápiz y papel, y comenzó a escribir su
último poema.

Algunos de los hechos más horrorosos del golpe militar ocurrieron en el Estadio Chile durante aquellos primeros días, antes de que fuera visitado por la Cruz Roja, Amnistía Internacional y representantes de embajadas extranjeras (…)
Durante días mantuvieron en esas condiciones a miles de prisioneros, prácticamente sin alimentos ni agua; les apuntaban constantemente con focos cegadores, hasta el punto de que perdieron toda noción del tiempo e incluso del día y de la noche; montaron ametralladoras alrededor de todo el estadio y las disparaban intermitentemente contra el techo o sobre la cabeza de los prisioneros; lanzaban órdenes y amenazas por los altavoces(…).

Llamaban a los prisioneros de uno en uno y les hacían desplazarse de una parte a otra del estadio; era imposible descansar. La gente era golpeada con látigos despiadadamente y a culatazos (…).
Un grupo de guardias fue a buscarlo y lo separó de los que estaban a punto de ser trasladados al Estadio Nacional. No volvieron a ver a Víctor. A pesar de que muchos fueron trasladados a otros campos de prisioneros, el Estadio Chile seguía lleno a tope pues constantemente llegaban nuevos contingentes de detenidos, tanto hombres como mujeres.

(…) El estadio de boxeo se encuentra a pocos metros de la principal línea ferroviaria del Sur, que, al salir de Santiago , atraviesa el barrio obrero de San Miguel, siguiendo la tapia que limita con el cementerio metropolitano.
Fue allí donde a primeras horas de la mañana del domingo 16 de septiembre , los habitantes de la población encontraron seis cadáveres que yacían en ordenada fila. Todos presentaban espantosas heridas y habían sido baleados con metralletas. Observaron los rostros intentando reconocer los cadáveres y súbitamente una de las mujeres exclamó; “¡Éste es Víctor Jara!”

(
Leer + )


El día 10 de diciembre de 2006 murió Pinochet.

Fundación Victor Jara

Las víctimas del general( Augusto José Ramón Pinochet Ugarte)

Victor Jara en YouTube


Acerca de nieves
Nací en Bustiello (Santa Cruz de Mieres), un pueblecito asturiano a la orilla del río Aller. Actualmente vivo en Santiago de Compostela e intento enseñar matemáticas en centros públicos de Galicia.

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